Soy Mariana Velázquez Camacho, de la Ciudad de México actualmente llevo tres meses viviendo en Madrid, España. Mi plan, luego de muchos años de ahorro y sacrificio era estudiar un diplomado y decidí no tomarlo online porque quería saber lo que era la experiencia de estar en otro país donde no conoces a nadie, lejos de tu familia y amigos.
Sabía que el cambio y el reto sería enorme pero jamás pensé lo que vendría. Fue hasta el lunes 9 de marzo que cambió todo. Recuerdo que estaba en una cafetería, cuando escuché a los de la mesa de junto, decir que a uno de ellos le llegó un correo electrónico de la universidad diciendo que cancelaron las clases presenciales, enseguida entré a Twitter y vi la conferencia en vivo del gobierno anunciando la suspensión de clases en todos los niveles a partir del miércoles 11 de marzo.
"El 11 de marzo fui al supermercado, no había nada, los españoles y turistas ya tenían sus carritos repletos de víveres y papel de baño. Compré lo que sobraba". "El 11 de marzo fui al supermercado, no había nada", dijo la joven. (Mariana Velázquez) Mi confinamiento empezó el jueves 12 de marzo, desde entonces llevo la cuenta de los contagios en España, de pronto la cuenta que más veía en Twitter era la de Salud Pública. Vivo sola en un estudio muy pequeño, ni siquiera llega a ser un departamento o piso como le llaman aquí, está a unos 25 minutos del centro de Madrid en Metro y aunque tengo todos los servicios el costo de la renta es elevado a comparación de México donde por el precio podría rentar un departamento pequeño de una o dos recámaras.
Cuando llegué a rentarlo no creí importante que no tuviera balcón o vista a la calle, incluso vivir con más personas, obviamente ahora es distinto pues sólo tengo una pequeña ventana por donde veo la otra parte del edificio. Aunque es pequeñita y es apenas un respiradero, valoro tenerla. No tengo roomies y toda mi comunicación con las personas afuera es por medio de una laptop. (Mariana Velázquez) No tengo roomies y toda mi comunicación con las personas afuera es por medio de una laptop o el celular, por donde me conecto casi diario con mi mamá en la Ciudad de México y amigos, mis hermanos en Monterrey y El Paso, Texas. Empecé a ver lo incontrolable y la rapidez con que estos números crecían, pues el 12 de marzo habían reportado 2 mil 968 casos en toda España y una semana después, el 19 de marzo, ya eran 17 mil 147.
El 13 de marzo decretaron el estado de alarma, dando 15 días de confinamiento oficial, ese mismo día todo España empezó a correr la voz que a las 22:00 horas salieran a sus balcones para aplaudir a todos los médicos que están haciendo un gran esfuerzo y así fue, el sonido de los aplausos y los gritos fue inexplicable, fue una sensación que jamás había sentido era una combinación de esperanza, ánimo y mucho miedo de saber que la situación era real y que yo la estaba viviendo.
Así vive mexicana crisis en Francia Los memes ya no daban risa como antes, empecé a sentir desesperación por saber si debía tomar la decisión de quedarme en Madrid o regresarme México, pero mi situación es un poco más complicada que sólo tomar el avión y volver. Tengo un trámite de visado de estudiante en proceso el cual me impide salir de España. Incluso llegué a pensar que podía abandonar todo por lo que había trabajado, regresar a México y salir de esta locura, sin visa, pero también sin estudios.